Si te vas, no me queda nada, nada más que una incongruencia, un desvelo sin motivo, una hoja en blanco. No porque estoy atada a ti, es más bien credo destruido obrado con benevolencia,y si tú te vas, si yo te dejo, ¿en quién me habré convertido? en un alma moribunda sin convicción que deserta.
Porque no te detento, no me posees, pero nos tenemos el uno al otro, mientras el diablo mismo nos tienta y las estrellas nos protegen. Te amo cuando cae la noche y tu cálido amor me contiene. Un amor de otoño, un amor de invierno. No puedo esperar a celebrar la primavera, tomando tu mano y corriendo entre las flores. Y en verano, ya no soy taciturna, ya no es infausto. Te amo con cautela, con prudencia y discreción, pero también te amo con euforia clemencia y devoción.
Amigo mío, compañero de risas, cocinero amateur, habilidoso con las cuerdas. Escondidos bajo las cortinas escuchando una canción, reproduciéndola una y otra vez. Reprodúcela una vez más, reproduce aquél primer beso temeroso, pero nunca cobarde. En un viaje sin itinerario, temblaba porque hacía frío, temblaba porque mi corazón se agitaba. Te amo cuando nace el alba y tu dulce amor me abraza. Te amo aquí, allá donde no estoy y acá donde no estás. Te amo antes, te amo ahora y te amo después. Te amo y sé que nuestros dedos se volverán a entrelazar. Hagamos el amor y dejemos que nuestro amor nos haga, nos haga auténticos y risueños, pero, por sobre todo, felices, dichosos, radiantes y afortunados.
