Todo se ve tan borroso cuando llega la noche estrellada, los flashbacks y el flash de la cámara que me ha dejado ciega. Moribunda he buscado por años mi hogar, un lugar donde pertenecer, gente a quien abrazar. Todos mis espejos están rotos y mis nudillos rojos. No puedo pensar en mi rostro, me cuesta reconocerlo y mi voz se ahoga. Pienso en mí como un árbol, el cual florece en cierta época del año mientras que en otra sus hojas se caen. No sé por qué estoy llorando, quizás es porque llueve y eso me hace llover.
Amor, te abrazo como si fueses un árbol.